sábado, 22 de octubre de 2011
ARTÍCULO
“ El rol de la Capacitación como herramienta para el mejoramiento de la competitividad “
En una época en la que "renovarse o morir" es la diferencia entre los números rojos y negros, resulta imprescindible afrontar mejor el reto de permanecer en el mercado. Sustituir ya no es la única preocupación que aqueja al empresario; en este momento le es indispensable consolidar su permanencia dentro de un terreno más competitivo y destacar como una de las opciones más viables para el cliente.
¿Cuál es la clave que está marcando la diferencia? La capacitación. Desdeñada hasta hace algunos años por considerársele costosa e incluso no rentable. La capacitación figuró como un mero requisito formal que cubrir. Nadie o muy pocos, descubrieron en ella el potencial que hoy en día ha adquirido y que refleja, en números, las ganancias de un negocio.
Numerosas compañías así lo han comprendido: han optado por no cruzarse de brazos y reforzar, en diversas, áreas, los conocimientos del personal.
Globalización, competitividad y capacitación
A inicios de los ‘90, las empresas definían el contenido de la capacitación en función de las necesidades internas. De ahí los conocidos planes de “detección de necesidades de capacitación tradicionales”, con presupuestos bastante significativos. La medición de los resultados se evaluaba por la reacción de los participantes que llenaban un formulario al final de cada actividad.
Con la globalización, la competitividad y la apertura de mercados, se verificó un cambio drástico en las empresas. El presupuesto se redujo, el área pasó por grandes reestructuraciones y ahora los recursos deben ser aplicados con mucho criterio y asertividad.
Capacitación y competitividad pasan a ser aspectos congruentes en las organizaciones. La competitividad exige mayor rigor al escoger la aplicación de la capacitación, y sin capacitación no hay competitividad.
Una de las principales conclusiones de esta nueva era es el mayor énfasis que se da a aquellos factores que diferencian a las empresas. La capacitación, definitivamente, se ha vinculado con mayor tenacidad a la estrategia. Antes, la capacitación se limitaba a adecuar conocimientos, habilidades y destrezas. Hoy, capacitar gente es el diferencial competitivo de mayor peso para una organización, orientando más el accionar a cambiar actitudes.
Características del mercado de la capacitación
La dimensión humana se hace notar en el mundo de los negocios. Consultores y empresas de capacitación ofrecen productos estandarizados, en la mayoría de los casos con las diversas facetas y sutilezas del comportamiento: lo emocional, capacidad de trabajo en equipo, inteligencia emocional, iniciativa, liderazgo, etc.
Para cubrir éste mercado la caja de herramientas es grande y variada. En ella caben botes inflables para bajar ríos, orquestas, grupos teatrales, alpinistas, simulaciones de combate y un sinfín de métodos que trazan interminables analogías con situaciones que puedan servir de referencia para quienes conviven en las oficinas. Las novedades no paran.
Al final toda la actividad lúdica, que representa un respiro a la monotonía, tiende a ser bien recibida por las personas.
¿A qué funcionario no le gustaría dejar por unos días ambientes descoloridos para bajar caminos en un medio ecológico? ¿Quién no cambiaría el molesto sonar de un teléfono por melodías de Mozzart en una tarde cerca de una playa?
Inclusive para el área de Recursos Humanos puede ser más interesante optar por actividades lúdicas a confiar docenas de ejecutivos a una sala decorada por transparencias y con un facilitador poco entretenido.
Bueno, pero la pregunta es obvia. ¿Todo esto funciona? ¿Cómo medir subidas de montañas vs. desempeño en la empresa? ¿Cómo medir un curso de 16 horas encerrado en una sala? ¿Cómo generar líderes en un curso de 10 horas?
Algunos resultados pueden ser medidos pon la cantidad de mercadería que pasa por la caja registradora, pero los resultados de capacitaciones comportamentales sólo serán notados si fueran practicados día a día.
La eficiencia de una outdoor training (actividad fuera de la sala), no depende del tipo de actividad desarrollada, pero sí del contexto en que es aplicada. A nuestro juicio es necesario tener seguridad del propósito que se persigue al optar por este tipo de experiencia, asociada a las limitaciones de presupuesto que tienen las organizaciones.
Podemos capacitar la habilidad de relacionamiento entre la gente, pero tenemos necesariamente que trabajar con los objetivos comunes de la organización, que no siempre están traducidos. Eso significa entender y practicar la visión como también los valores y las aspiraciones estratégicas.
Si eso no es considerado, todo el resto puede ser cosmético. Por lo tanto, uno de los papeles del capacitador moderno es diseminar la cultura de la empresa.
Lo importante es dejar claro el objetivo del aprendizaje para que el funcionario sepa cuál es el complemento que él necesita para llegar al objetivo y de qué modo él se ve beneficiado con esto, para orientarse a seguir una trayectoria de desarrollo que lo conducirá a mayores responsabilidades y a mejor remuneración.
La clave. La búsqueda de un facilitador
El maestro, el relator, el consultor (interno o externo) que tiene el know-how esperado y necesario, debe no sólo parecer, sino realmente SER el portador y facilitador eminente del conocimiento que ofrece y debe impartirse. Saber hacer claro para otros lo que es claro para él. Tener la actitud, el modelo y el saber hacer del conocimiento o la actitud que se desea impulsar, y además debe tener la capacidad de manejarse con excelencia con las metodologías y los modos diversos de enseñar y modelar el expertise. Los participantes deben sentir su maestría y deberán disfrutar paso a paso el proceso de aprender pues captarán, en el ambiente provocado por el relator en el curso o taller, el sentido y la utilidad práctica del conocimiento que están adquiriendo.
Generalmente estos “maestros” son pioneros de ciertos conocimientos o sistemas y consiguen dar el impulso a modelos novedosos de mejoramiento o de transformación de las maneras habituales de hacer las cosas.
¿Por dónde principiar o qué hacer?
El primer paso es tener claridad de dónde queremos llegar, de cuáles son las intenciones del proyecto para, entonces, evaluar las diversas alternativas de acción. El criterio básico para definir prioridades es escoger programas que produzcan resultados mensurables con impacto significativo para el negocio o servicio que preste la organización.
¿Cómo hacerlo?
Muchas veces el ejecutivo a cargo del área de capacitación da mucho énfasis en el qué hacer en detrimento del cómo hacer. El mejor producto del mundo no resiste a una presentación inadecuada, o a una entrega al cliente de algo que no atiende a sus necesidades.
En síntesis
Cada vez más la empresa necesita lidiar con cambios, transformaciones rápidas y profundas, y el área de Capacitación tiene una contribución efectiva para dar sentido a todo eso.
Trate de no adivinar lo que su cliente necesita, habitúese a preguntarle lo que quiere. Evite posturas de control, usted está ahí para ayudar.
Las oportunidades están ahí. Ese es su mercado, ése es su cliente. Entregue su contribución y muchas puertas se abrirán para usted.
En un mundo donde la gente ahora ya no vale por lo que sabe, sino por lo que hace con lo que sabe, el desafío para el profesional de Recursos Humanos y Capacitación se torna extraordinariamente desafiante. Y siéntase orgullo de la responsabilidad que el cambio le ha dado.
INTECAP, la capacitación y el apoyo a la competitividad empresarial.
La formación profesional exhibe una valiosa utilidad que puede apreciarse en dos grandes vertientes; de un lado, los beneficios que representa para los trabajadores a quienes facilita las condiciones para ingresar a un empleo y mantener el desarrollo de su carrera laboral. De otro, los beneficios que genera a la empresa al proveerla con personas capaces de desempeñar las funciones y tareas requeridas para cumplir su cometido económico.
Ciertamente el trabajo humano no es, solamente, el principal factor en la ecuación productiva y social del tejido empresarial; también es decisivo su accionar en la definición del uso eficiente de los recursos materiales, físicos y financieros de las empresas.
Así es como, capacitación y competitividad forman una relación en la cual puede afirmarse que, la mejor formación alienta un mejor escenario productivo y que tal escenario a su vez origina y se sostiene en acciones formativas permanentes.
Actualmente las empresas que trabajan a favor de mejoras productivas se esmeran por generar a su interior una verdadera cultura como organizaciones que aprenden. Bajo este concepto se adquieren actitudes empresariales hacia el desarrollo de productos, la conquista de mercados y en particular hacia la gestión y desarrollo de las competencias laborales de sus colaboradores.
Un aspecto importante en esta línea lo constituye la identificación de las necesidades de capacitación que apunten a favorecer la estrategia competitiva de la empresa y por ende su productividad. Al efecto, el enfoque de competencia laboral brinda un marco para la acción ya que desarrolla un proceso de trabajo que permite agotar las etapas de elaboración de perfiles, evaluación y autoevaluación para diagnosticar las necesidades de capacitación, desarrollo de acciones de formación, certificación y seguimiento.
Los anteriores aspectos pueden ser consultados en http://www.intecap.info/
Fridel Ricardo Peña N
Jefe Servicios Directos al Cliente
Intecap.
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